Cerámica para quienes decoran con las manos

Este espacio está pensado para personas que buscan piezas con historia, hechas una a una en barro, y que quieren entender el oficio detrás de cada objeto antes de llevarlo a su mesa o estante.

El taller que recomiendan quienes ya trabajan el barro

Cada grupo que pasa por nuestras mesas de trabajo deja una devolución concreta sobre el oficio, los tiempos de cocción y el acompañamiento en cada etapa. Estas son algunas de las voces que nos ayudan a mejorar las próximas ediciones.

“Venía de probar tutoriales en casa y nada reemplaza tener a alguien que te corrija la presión de los dedos sobre el torno. En la tercera clase ya estaba centrando solo.”

Participante del curso de iniciación al barro, edición de otoño

“Lo que más valoro es que explican el esmaltado con criterio, no con recetas mágicas. Entendés por qué un engobe se comporta distinto según la humedad de la pieza.”

Alumna del módulo de esmaltes y decoración con engobes

“Compré un juego de cuencos para regalar y cada pieza venía con su certificado y una guía de cuidado escrita a mano. Se nota que hay un trabajo detrás que no se ve en la foto.”

Cliente de la colección de vajilla contemporánea

El taller para quienes recién empiezan

Si nunca tocaste arcilla, el primer contacto define todo. Por eso los cursos de iniciación están pensados para que en la primera clase ya tengas una pieza terminada y entiendas el ciclo completo del barro.

Primera clase: amasado y centrado

Aprendés a preparar la arcilla y a centrarla en el torno. No importa si la pieza sale torcida; importa que sientas la presión correcta en las manos.

Segunda clase: esmaltado de tu propia pieza

Esmaltás el cuenco o el jarrón que formaste la semana anterior. Probamos tres esmaltes de baja temperatura y ves cómo el tono cambia después del horno.

Tercera clase: decoración con engobes

Trabajamos sobre piezas en crudo con pincel y esponja. Dibujás patrones que se integran con la superficie y no se sienten como un sticker.

Cada clase dura dos horas y media, con grupos de seis personas como máximo. El delantal, la arcilla y la cocción están incluidos; vos solo traés ganas de ensuciarte las manos. Al final del mes, te llevás tres piezas propias con certificado de autoría y la guía de cuidado para que el esmaltado dure años.

Un oficio que se adapta a tu semana

Si tu día transcurre entre pantallas y reuniones, el barro ofrece un contrapunto necesario. No hace falta experiencia previa ni un taller equipado en casa: alcanza con venir al estudio con las manos limpias y la cabeza dispuesta a desacelerar.

Los grupos son reducidos, de seis personas como máximo, y cada encuentro dura dos horas y media. Trabajamos con arcillas de baja temperatura que perdonan el primer intento, así que el resultado no depende de tu pulso sino de la constancia. Al finalizar el mes, te llevás tres piezas terminadas, esmaltadas y listas para usar en la mesa de todos los días.

El estudio queda en Prospero Mena, Tafí Viejo, a media cuadra de la plaza principal. Los turnos son de mañana y de tarde, de lunes a jueves, y podés empezar cualquier semana del mes sin necesidad de esperar un inicio de ciclo.

Si querés conocer cómo trabajamos antes de anotarte, contamos el proceso en nuestro artículo sobre esmaltado. Para reservar lugar, escribinos por cualquier medio de contacto y coordinamos tu primera clase.

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