2016
Primer horno y primeras piezas
Empezamos en un galpón prestado con un horno de 30 litros y una mesa de trabajo. Las primeras cocciones fueron irregulares, pero definieron el rumbo: piezas útiles, con esmalte propio y sin apuro.
Te contamos el orden de trabajo que seguimos para cada pieza o colección: desde la primera conversación hasta la entrega en tu casa. Así sabés qué esperar en cada paso y cuánto tiempo puede tomar el proceso.
Cada pieza se hace a mano, por eso los tiempos son reales y no se pueden acortar sin afectar el resultado. Si necesitás una fecha puntual, avisanos con anticipación y coordinamos según la agenda del taller.
El trabajo en Lakem Perose avanza por etapas que se repiten con cada colección. Cada una deja una marca en la forma de entender el barro y en las piezas que salen del horno.
2016
Empezamos en un galpón prestado con un horno de 30 litros y una mesa de trabajo. Las primeras cocciones fueron irregulares, pero definieron el rumbo: piezas útiles, con esmalte propio y sin apuro.
2018
Consolidamos la línea de cuencos y tazones que hoy sostiene el catálogo. Incorporamos el torno como herramienta habitual y empezamos a registrar cada receta de esmalte en un cuaderno que sigue en uso.
2020
Con la mudanza a Tafí Viejo, el espacio creció y comenzaron los primeros cursos de iniciación. Aprender a centrar el barro en el torno se volvió parte de la rutina del taller, no solo una actividad extra.
2022
Cada pieza empezó a salir con su certificado de autoría y una guía de cuidado. También sumamos los jarrones orgánicos y las lámparas de mesa, que hoy conviven con la vajilla en las muestras anuales.
2024
Ampliamos la capacidad de cocción y lanzamos la venta por internet. El desafío actual es mantener el ritmo artesanal: lotes chicos, tiempos de secado respetados y una lista de espera que crece sola.
Cada pedido sigue un recorrido claro, desde el primer boceto hasta la entrega. Así sabés qué esperar y cuándo.
Antes de empezar, definimos juntos la silueta, el tamaño y la paleta. Si la pieza es para un espacio puntual, conviene tener las medidas del lugar a mano.
El barro necesita secado lento, dos cocciones y reposo entre etapas. Una pieza simple lleva unas tres semanas; una lámpara o un set completo, entre cinco y seis.
Al moldear a mano, el esmalte reacciona distinto en cada horneada. El tono puede variar levemente respecto de la muestra, y eso no es un defecto: es la firma del trabajo artesanal.
Cada pieza sale con su certificado de autoría y una nota breve sobre limpieza y uso. Así el acabado natural se mantiene intacto con el paso de los años.
Si querés conocer el detalle de cada etapa, pasá por la página de recursos con guías y notas del taller.