Un camino de barro y constancia
Lakem Perose nació en 2016 como un pequeño banco de trabajo en un garaje de Tafí Viejo. Las primeras piezas eran cuencos irregulares, hechos con un torno prestado y esmaltes comprados a un proveedor local. No había catálogo ni clientes fijos, solo la necesidad de entender cómo se comporta la arcilla cuando se la trabaja con calma.
El primer encargo importante llegó dos años después: una serie de sesenta tazones para una cafetería de Yerba Buena. Esa experiencia nos obligó a definir un proceso de producción en pequeños lotes, con tiempos de secado y cocción controlados, y a escribir una guía de cuidado para cada pieza que sale del taller. Hoy seguimos trabajando con las mismas reglas, aunque el torno ya no es prestado y el espacio se amplió a un galpón con luz natural.
En 2021 incorporamos los talleres presenciales de iniciación al barro. No fue una decisión comercial, sino una respuesta a la cantidad de personas que nos escribían preguntando cómo aprender el oficio. Ese mismo año empezamos a certificar la autoría de cada pieza, un registro simple que indica quién la moldeó, qué esmaltes se usaron y en qué fecha salió del horno.
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