Piezas pensadas para acompañar las comidas compartidas, los rituales cotidianos y los espacios donde la casa se siente propia.
Cuando una pieza entra a tu casa, no llega sola. Llega con el tiempo de trabajo que le dedicamos, con la decisión de usar un esmalte que no se repite y con una forma que responde a cómo la vas a usar. Eso cambia la relación con el objeto.
Estos son los puntos que más valoran quienes ya tienen nuestras piezas en su mesa o en su estante.
Cada cuenco o jarrón se moldea a mano o en torno, así que la variación de la superficie y del esmalte es parte del diseño. No vas a encontrar la misma pieza en otra casa.
La vajilla está formulada para lavavajillas y microondas, con esmaltes de baja temperatura que resisten el ritmo de una cocina real. No es un objeto de vidriera.
Cada pieza incluye un certificado de autoría y una guía de cuidado con indicaciones concretas: qué productos evitar, cómo lavarla y cuándo conviene reservarla para ocasiones especiales.
Si querés entender el oficio desde adentro, los cursos presenciales de iniciación al barro y esmaltado te dan las bases para empezar a crear tus propias piezas.
¿Querés ver cómo trabajamos antes de elegir? Conocé el taller y el proceso detrás de cada colección.